Es mejor seguir leyendo,
no hacer caso a los ruidos del martillo
que tratan de convencerme de que la realidad es una y está allá afuera.
La mujer del perro pasa cerca de la ventana y trato de no asomarme cuando mira.
Le gusta mirar a la mujer, no le da verguenza darse vuelta y mirar,
a pesar de que su perro tire de la soga. Es un perro de cuidad que conoce de límites y prefiere evitar el golpe.
¿Salir a dónde sin ella? ¿A ver qué cosa?
Los papeles como enredaderas me inundan poco a poco, profusos como enredaderas de un jardín abandonado. Tal vez por eso se queden mirando los que pasan.
Reescribo en papeles las fotos ajadas, y ahora veo que en su sonrisa había algo más. Algo así como un consuelo. Con su sonrisa me pedía que no fuera incrédulo, que nada dura. Y recién hoy puedo escribirlo, recíen hoy.
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1 comentarios:
Se mire por donde se mire, el feliz aqui es el perro. Por muchas sogas que lleve.
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