viernes 15 de octubre de 2010

La pileta vacía de un hotel abandonado

El perro prefiere alejarse del centro.
Es raro ver un animal entre los bancos, los papeles, los rostros apretados del centro. A veces aparece el gato aplastado, la rata o el murciélago que sobrevuela la Avenida Corrientes. Animales que existen de noche y que son como el resto de una naturelaza un poco muerta.
El perro sabe lo que hace, y elige otros caminos. Me agrada tomar un micro hacia afuera y descubrir que los edificios pasan de tener muchas plantas a tener cuatro, tres, o incluso ninguna. Permiten ver el cielo. En lugares así, se puede vivir bajo techo y bajo sol al mismo tiempo.
El perro camina al lado de la ruta. Es un perro sin correa que apretará los dientes en caso de amenaza. Mientras, menea la cola; busca un rastro en el fondo de la pileta vacía de un hotel abandonado. En las paredes de la pileta hay escritos mensajes de amor, y es tan extraño ver eso hoy, cuando parece que todos han ido lejos. Casi como si no hubieran siquiera estado.